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¿Por qué a algunos nos cuesta tanto madrugar? ¿Tiene explicación médica?

El tiempo cada vez rinde menos, por eso madrugar es clave…

Por María Laura García 

Cuantas veces escucharon esto: “El que madruga Dios lo ayuda” o “El que madruga recoge agua clara” …. Mi abuela nos lo decía una y otra vez.

Y aunque sé que es cierto y por tanto me esfuerzo en lograrlo a diario, de lunes a domingo, les tengo que confesar que para mí es una verdadera pesadilla pararme temprano.

Y aunque sé que levantarme malhumorada y sin sonreír como lo hice muchos años, da pie a un día menos fluido y escaso de buenas energías, a pesar de ello, todavía y teniendo conciencia de lo vital que es abrir los ojos con buena actitud, esto de madrugar sigue ameritando de mí, el mismo esfuerzo del primer día. ¿Te pasa lo mismo?

Yo, aunque madrugo… no tengo esa genética ¿Qué puedo hacer?

Si no eres una persona madrugadora, debes estar claro que despertar es difícil. Tal vez, te debe suceder lo mismo que a mí, que vuelves a dormirte un par de veces después de que suena la alarma.

Incluso en el trayecto a la cocina para tomarte un café, debes insultar o pelear tu solito con todos aquellos que parecen no tener problemas en levantarse de la cama para comenzar el día, como es el caso de mi pareja. Si te identificas conmigo, quizás te preguntes todos los días por qué te cuesta tanto despertarte diariamente.

¿Hay razones médicas que lo expliquen?

Según los estudiosos del tema, ser madrugador o nocturno como un búho resulta de una combinación entre los genes y el entorno, o lo que es lo mismo: la crianza. Si tienes genes para ser un ser “mañanero”, es probable que tus niveles de melatonina, la hormona del sueño, se eleven más temprano en la noche y desciendan más temprano en la mañana que los de aquellos con herencia para ser nocturnos.

A ese estado en el cual se nota en tu cara “no me hables que no he tomado café” los científicos lo denominan “inercia del sueño”, es decir, un período de tiempo en el cual aún no estás realmente despierto. Para ciertas personas, como yo, esa inercia del sueño puede durar alrededor de 4 horas, mientras que otros no lo experimentan en absoluto.

Si te sucede como a mí, que todavía sueñas con regresar a tu cama horas después de haberte parado, los expertos del sueño recomiendan darte una ducha al menos, de 30 segundos, con agua helada. Porque esta práctica dispara las hormonas del estrés, cortisol y adrenalina, lo que puede ser una especie de terapia para los NO madrugadoras. En todo caso, este sería un tipo de estrés útil para despertarte.

¿Qué es un retraso de fase?

Los profesionales que se dedican a solucionar los problemas de sueño explican que puede que a los que nos cuesta salir de la cama padecemos algo que se denomina “retraso de fase”. Esto significa que hemos ajustado nuestro horario de sueño a las demandas de la vida laboral y cotidiana, por ejemplo, por exceso de trabajo, y terminamos descansando menos de lo que nuestro cuerpo necesita; es decir, que el horario que manejamos es forzado y no se ajusta a nuestro ritmo biológico natural.

Ahora bien, la solución pasa por, desafortunadamente, levantarse a la misma hora todos los días, incluso, los fines de semana, para hacer que el cuerpo se alinee con el horario requerido para cumplir con tus obligaciones.

Los que son naturalmente noctámbulos pero que necesitan ser productivos por la mañana puede apagar las luces o bajar las persianas alrededor de las 20 horas (8pm) aproximadamente, y tomar melatonina antes de acostarse que les puede ayudar a preservar la calidad del sueño, lo que también juega un papel importante en la dificultad de despertarse por la mañana.

También es importante establecer una rutina de higiene del sueño, esto significa cumplir con una serie de hábitos o una rutina, de forma consistente, antes de acostarse, que propicie la relajación. Por ejemplo, bañarse, practicar yoga o meditación, rociar con lavanda la almohada y desconectarse de los aparatos electrónicos, al menos 30 minutos, antes de dormir.

No tomes café más allá de las 2 de la tarde, evita el alcohol y el azúcar antes de acostarte, ya que ambos pueden perturbar el ciclo de sueño.

Por último…

Si no eres una persona madrugadora, puede que tengas que trabajar un poco más duro para establecer una nueva rutina. Pero no desmayes, yo todavía estoy en eso. Algún día lo lograré.

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